Archivo mensual: octubre 2009

Clausura del Encuentro

¡Hasta pronto!

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Entrevista con Xenia Dyakonova

Entrevista realizada por Aloa Comunicación

Licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Barcelona. Es autora de dos poemarios en ruso, Moya zhizn’ bez menya (Mi vida sin mí, 2003) y Kanikuly (Vacaciones, 2007) y ganadora del premio de poesía joven Novye imena (Los nuevos nombres) (2003). Es traductora de la novela El Monje Negro de Chéjov al catalán y cotraductora de Catálogo de novedades cómicas de Lev Rubinstein al castellano, en colaboración con José Mateo. También ha colaborado como crítica literaria con el diario Avui. Actualmente vive en Barcelona e imparte clases en la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés

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Xenia Dyakonova y Elvira Navarro

Entrevista

Licenciada en teoría de la Literatura y Literatura Comparada, ¿ayuda tener esa base formal, esa formación, a la hora de escribir o no necesariamente?

A mí más bien me impedía escribir. Estoy de acuerdo con un chiste de los americanos que viene a decir “No dejes que la escuela impida tu educación”. En mi caso siempre he intentado educarme a mí misma leyendo lo que me gustaba sobre todo o hablando con gente que me pudiera aportar cosas y no ir a las clases de la universidad, que me parecían lo más opuesto a la poesía. En mi caso estaba leyendo y escribiendo en contra del programa oficial de los estudios. Más bien la carrera la he hecho por el título.

 

A raíz de este encuentro internacional de escritoras, cómo definirías la situación de las mujeres en función del género en la literatura.

Creo personalmente que estamos en un momento bueno. Nos hacen mucho caso y ahora mismo creo que una mujer no tiene ningún inconveniente a la hora de darse a conocer como escritora ni a la hora de ganar el mismo prestigio que un escritor. Creo que estamos evolucionando bien y que cada vez tenemos más lectores y sí sigue así, sería fantástico.

 

¿Cómo fue tu llegada a Barcelona desde Rusia, desde San Petersburgo?

Llegué con mi familia, con mis padres, porque mi padre que es profesor de matemáticas buscaba trabajo en el extranjero. Le dieron una beca en la universidad de Barcelona y mi madre y yo vinimos con él. Vimos que nos gustaba vivir aquí, que nos entusiasmaba el modo de vida, los idiomas y la cultura y decidimos quedarnos.

 

¿Con cuántos años?

Yo tenía 13 ó 14 años. De hecho hubo una época en la que estuvimos yendo y viniendo entre Rusia y Barcelona.

 

En tus dos primeros poemarios regresas a Rusia. ¿Por qué?

Los poemarios que tengo se publicaron en Rusia principalmente porque están escritos en ruso. Y la lengua marca mucho la vida de la obras. Yo siempre escribo en mi lengua, porque me siento mucho más a gusto en mi lengua materna, a pesar de que no tenga ningún problema ni con el castellano, ni con el catalán.

En cuanto a temática hay un poco de todo. Hay referencias a mi infancia en Rusia y mi adolescencia en Barcelona.

 

Así que tu obra no está todavía traducida al castellano

No. Sí que he ido traduciendo alguna selección de poemas al castellano para alguna revista. De hecho en el futuro me gustaría traducirme más al castellano y al catalán para que me puedan leer mis amigos y ampliar horizontes.

 

¿Así que tú misma estás realizando esa labor?

Sí, exacto. Me autotraduzco a mí misma porque creo que no se lo confiaría a nadie y también es mucho más divertido. Así te reinventas. Todos los poemas te los puedes reinventar a la hora de traducirlos y de hecho me gusta hacer traducciones tramposas. Si en un poema ruso ponía por ejemplo la batalla de Austerlitz, la batalla de los rusos, en castellano pongo la batalle del Ebro o algo así.

 

Conviertes de esa forma una tarea un tanto ardua en algo más ameno…

En cualquier caso para que un poema funcione desde tan lejos lo tienes que reinventar, lo tienes que recrear. Y si lo recreas todo, por qué no también los lugares geográficos.

 

Poesía, en principio género minoritario. ¿Por qué lo elegiste?

Desde pequeña mis padres y mis abuelos me leían mucha poesía. De hecho desde que tenía 6 ó 7 años me iba a dormir y no me leían un cuento como es habitual en las familias, sino que me leían poemas. Yo a veces no entendía nada pero igualmente me fascinaba la musicalidad, la melodía de los poemas. Y a partir de ahí empecé a leerlos y escribirlos. Y de momento no me atrevo a escribir nada que no sea poesía.

He ido haciendo una poesía clara, transparente, que la pueda entender más o menos cualquiera. No hace falta ser un erudito ni lector asiduo de poesía sino que cualquier persona puede entender mi obra.

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Entrevista con Elvira Navarro

Elvira Navarro, entrevista realizada para Aloa Comunicación.

Elvira Xenia3[1]

En la foto, Xenia Dyakonova y Elvira Navarro.

Tiene publicado un libro titulado La ciudad en invierno (Caballo de Troya, 2007; Debolsillo, 2008), compuesto por cuatro relatos más o menos largos, aunque puede leerse como una novela. Artículos y cuentos han aparecido en publicaciones como Ínsula, Turia, Calle 20, El Duende de Madrid, Crítica, El Perro y en el diario Público. Ejerce la crítica literaria en las revistas Qué Leer y El otro lunes, y en el blog La tormenta en un vaso, y ha trabajado como profesora de escritura creativa para el Ayuntamiento de Madrid impartiendo un taller en la Biblioteca Municipal La Chata. Coordina para Fuentetaja cursos de relato corto en Internet, y ha ganado algunos premios de relato breve, entre los que destaca el Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid en el año 2004. Entre 2005 y 2008, disfrutó de una beca de creación del Ayuntamiento de Madrid en la Residencia de Estudiantes. También colabora con algunas editoriales redactando informes de lectura, corrigiendo pruebas y escribiendo contracubiertas.

Entrevista

Licenciada en filosofía, ¿ayuda tener esa base formal, esa formación, a la hora de escribir o no necesariamente?

Es un arma de doble filo. La filosofía te permite localizar muy rápidamente un pensamiento detrás de un libro pero por otro lado la teoría para la narrativa y creo que para el arte en general es una especie de corsé. En el momento en el que se convierte en un corsé te está impidiendo la inocencia, naturalidad y espontaneidad que tiene la escritura. Un personaje no puede estar constantemente parándose, reflexionando. Si en un libro, como en filosofía, pones constantemente en entredicho el sentido común, la historia no avanza.

 

A raíz de este encuentro internacional de escritoras, cómo definirías la situación de las mujeres en función del género en la literatura.

Creo que claramente el canon sigue siendo masculino. Porque los emisores de canon suelen ser hombres. El canon es una manera de formar poder y los que ocupan puestos de poder ahora mismo son los hombres. Creo que sería estupendo que las mujeres ejerciéramos el poder de otra manera: no haciendo canon, ya que todo canon conlleva un fascismo implícito demoledor.

 

Qué pasa por la cabeza de una escritora cuando a los 31 años ya ha sido reconocida públicamente su obra con galardones como el premio Jaén de novela o Nuevo Talento Fnac.

Siento agradecimiento y alivio también. Pasas mucho tiempo escribiendo y cuando dedicas tanto tiempo a algo si al final no se materializa en algo debe ser muy frustrante. Yo agradezco no estar frustrada.

 

¿Este último, de la multinacional de venta de cultura, implica además que tu obra tiene cualidades para llegar a un público masivo?

Yo juego a dos bandas y no lo hago de manera premeditada. Por un lado me gusta un tipo de literatura más digresiva, más densa, más explicativa y a veces voy por ese camino, pero por otro lado a mí esa cosa que hoy tiene tan mala prensa que es contar historias a mí me parece un arte muy noble. Incluso me parece una cortesía con el lector mantenerlo enganchado y además creo que las ideas y lo que se quiere contar se vehicula mucho mejor si se hace desde ahí, digan lo que digan. Me sale de forma natural la contadora de historias que llevo dentro.

 

Después de “La ciudad en invierno” llega en noviembre “La ciudad feliz”. ¿Qué significa este espacio urbano para ti?

La ciudad, una Valencia ficticia en la que me invento lugares, representa mi niñez, la ciudad en la que viví y por la que empecé a escribir. El vínculo es muy fuerte. Por otra parte la ciudad es el espacio donde las cosas son posibles o no. Donde vive la comunidad.

 

¿Y una forma de inspiración, o no?

Yo escribo principalmente a partir de mis vivencias. No salgo a la calle a buscar historias. Cuando salgo evidentemente surgen historias pero principalmente recalo en lo que yo he vivido y a partir de ahí escribo. Además necesito que haya una distancia, no escribo sobre lo inmediato. A lo mejor dentro de 10 años escribo sobre el Madrid de la actualidad, donde vivo ahora.

 

Y qué tiene más importancia, la ciudad, la comunidad, o el individuo.

Yo escribo siempre desde el personaje. Para mí lo fundamental en la escritura es tener al personaje, que marca además el tono.

 

En noviembre se publicará “La ciudad feliz”, tu segundo libro. ¿Las próximas novelas que lleguen, nos seguirán mostrando esa ciudad de Valencia desde otras perspectivas?

No. Llevo bastante adelantado mi tercer libro en el que habrá varias ciudades: Talavera de la Reina, Madrid y París pero ya salgo del proyecto de las ciudades: “La ciudad en invierno” y “La ciudad feliz”. Cambio de tercio. Salgo de la infancia y me planto en la edad adulta, cambio de tono, cambio de narrador. Lo cambio todo. Es un libro más modesto.

Hay dos tipos de libros: unos que son los que se escriben con esfuerzo y otros que salen de manera muy espontánea, como si estuvieran esperándote. Suelen ser de carácter bastante autobiográfico y este tercer libro es de estos.

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Taller de relato breve con Clara Obligado

Crónica por Isabel Blanco, poeta.

“Es “obligado”, nunca mejor dicho, asistir a un taller de esta excepcional maestra de la narrativa. Clara Obligado, escritora argentina. Lleva impartiendo sus cursos desde hace treinta años y dirige en Madrid una escuela de escritura creativa. 

El taller al que tuvimos el privilegio de asistir, se desarrolló aproximadamente durante el transcurso de tres horas, donde supo conciliar el escaso tiempo con esas nociones y directrices  que ella deseaba transmitir a los asistentes. Absolutamente todos seguimos sus palabras con extraordinaria atención. Para Clara, era de sumo interés que tomásemos los mayores apuntes posibles-fuimos todos muy obedientes al respecto- Luego comprendimos que todas esas notas nos venían muy bien para la “tarea” que durante la última hora tuvimos que desarrollar. Con un tacto y paciencia infinita, iba tomando referencia de los relatos que allí creamos cada uno de nosotros, y nos ofreció sus consejos, de toda forma inestimables.

El relato breve se desarrolla entre el poema y la narración. Es un género particularmente difícil por su brevedad. Son ráfagas. A nivel personal, lo comparo con esas luces que de súbito aparecen cuando creamos los versos, y se quedan quietas y tan atrevidas porque nos contemplan desde su inmovilidad pero ¡cuánto son capaces de transmitirnos! Algo parecido a la fotografía, otra forma de creatividad con unas posibilidades infinitas de comunicación y belleza.

Insisto, es dificultoso -en contra de lo que pueda suponerse- decir mucho con pocas palabras. Considero muy valioso un final sorpresivo, y a la vez un lenguaje coherente para dar credibilidad al argumento. Y como ocurre con la poesía, intentar sugerir a través de la metáfora. También el relato breve puede llevar su parte de ironía, de sarcasmo. Es preciso ser muy observador, tanto de los hechos cotidianos que nos rodean como de nuestro propio interior.

Ello nos puede ayudar a comprender la idiosincrasia de este mundo tan contradictorio en el que habitamos e intentar explicar lo que en tantas ocasiones nos resulta inexplicable. Así es la Literatura, así son todos sus géneros.

Y en este caso, como las palabras del relato breve deben de ser escasas, hay que elegirlas muy bien, ni siquiera hay espacio ni tiempo para describir a los personajes. Como podemos observar, es dificultoso pero todo un reto para profundizar en este género hiperbreve, de improvisación absoluta, contundente, claro y que también tiene su apertura a lo fantástico.

Podemos observar-es una constante que no admite ninguna duda- que día a día va acumulando un público fiel. Y me refiero por igual, a nivel de creación, como de lectores.  

Gracias, Clara Obligado, en nombre de todos los asistentes, por ese aprendizaje, por esos buenos momentos que nos hiciste experimentar. Ya conoces de nuestro interés por un nuevo taller, por un nuevo encuentro, donde podamos continuar con tus enseñanzas. Esperamos que no transcurra mucho tiempo para volver a contar con tu presencia.”

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Visto y oído: Taller de ritmo y voz con Virgina Firnberg

Crónica del taller de creación por Isabel Blanco, poeta.

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“Toda una agradable sorpresa este taller dirigido por la compositora y escritora británica Virginia Firnberg. Acudimos al encuentro una treintena de personas, que ya desde el inicio -y a pesar de los lógicos inconvenientes al ser impartido en lengua inglesa-  pudimos observar que iba a resultar muy atractivo e interesante. Destacar la estupenda labor de traducción de Ana Blázquez, quien desarrolló su labor con exquisita profesionalidad.

Se formaron equipos de trabajo de cuatro y cinco personas, donde se iban poniendo en práctica las instrucciones dadas por la ponente. Las palabras no sólo tienen ritmo, también tienen color, tienen un máximo talento que habita en cada una de ellas, en cada sílaba que la conforman. De ahí la importancia que nos recalcaba Virginia Firnberg en poner en alerta la imaginación de cada uno de los asistentes, para poder pronunciarlas de diferentes formas, con variados acentos, en escribir lo que nos transmitía a cada uno de nosotros su significado, incluso de crear unos pequeños versos con ellas.

Todo esto sucedía entre un inusitado compañerismo entre personas que no nos conocíamos anteriormente. El punto álgido, sin ninguna duda, llegó cuando se nos dijo que debíamos de interpretar con una pequeña escenificación la palabra correspondiente a cada uno de los grupos. Imagínense Vds. que en el tiempo mínimo que se nos adjudicó para esta misión, diez minutos escasos,  tuvimos que poner nuestra fantasía en movimiento -casi a la velocidad de la luz- para luego con nuestros cuerpos, con nuestras voces, y tan sólo nombrando la palabra interpretar nuestro diminuto guión.

Todos, absolutamente todos los grupos de trabajo, estuvieron extraordinarios. Se sucedían los aplausos y la emoción por compartir tan inesperado taller. En resumen, una magnífica experiencia y nuestro agradecimiento a los organizadores, porque estamos disfrutando y aprendiendo mucho en todas las actividades de este Encuentro Internacional de Escritoras.”

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Visto y oído: Carme Riera

Presentación de Carme Riera, por Charo Fuentes

“Amigas escritoras, escritores, lectores, espectadores, degustadores de palabras: buenas tardes. Mi misión hoy es presentar a Carme Riera, una escritora que a mí personalmente, por lo que luego les contaré, me es muy grata. Que IPES haya delegado en mí la decisión de presentarla es un lujo. Gracias al Instituto Navarro de Igualdad por hacerlo posible.

Carme es catedrática de la Universidad Autónoma de Barcelona, especialista en el siglo de Oro español y también en uno de los grupos literarios más originales de la poesía contemporánea española: “La Escuela de Barcelona”.  Dirigió la Exposición del  cuarto aniversario del Quijote. Premio Anagrama a de Ensayo, Prudencia Beltrana, Ramón Lull,  José Pla,  Joan Crexells, Nacional de Narrativa, Nacional de Literatura, Cruz de San Jordi. Escribe en mallorquín, su lengua natal  y   es además partidaria de la pluralidad lingüística que practica y que entiende como  una forma más de riqueza y tolerancia.

En muchas ocasiones se le ha preguntado por qué escribe. Sus propias palabras ante la escritura, son múltiples;”Escribo para comunicarme con los lectores. Escribo porque no puedo dejar de hacerlo. Escribo para ahuyentar los fantasmas. Escribo para trazar otras alternativas a la realidad. Escribo para entretener al público. Escribo para que el lector sea más feliz al hacerle más consciente de su condición de hombre. Añade Carme que aprendió de su abuela la pasión por narrar.

Si la leen, encontrarán en sus textos breves   historias actuales;  o otras  desmontando la tradición literaria , que les  dejarán suspensos hasta el amanecer, despiertos ante la sensualidad y la inteligencia  de la nueva Shererzade, la intriga del argumento y la vivacidad de la voz que cuenta.

Es fácil imaginarla con sedas de sultana nueva y ordenador de catedrática dando lecciones magistrales y rompiendo la tradición  a golpe de  ironía.  Si encuentran a Cirano de Bergerac ya no será el que enamora por lo que dice y cómo, sino por su el tono de una voz conversando naderías en un cruce de teléfono; o la  Cirana que enamora al escribir anodinas   cartas comerciales que el destinatario considera personales y únicas. Todo cabe; también el erotismo, con su vuelca de tuerca. Nada obsceno. Simplemente inteligente y demoledor.

Tienen sus novelas de largo aliento  una urdimbre de intriga pero construida con  rigor histórico. Afirma   que sus  novelas son en muchos aspectos subsidiarias de la Historia, o de la intrahistoria, casi siempre olvidada. Historias de perdedores donde es difícil no recordar la deuda implícita del cine y las películas en blanco y negro que a veces cita.,”  En ellas,  los pasados perdidos de mujeres dudosas o bravas, de judíos conversos, de chuetas mallorquines, de exilados. Pero la visión actual de la narradora de esa Historia pasada  rescata a los muertos, los salva del oprobio. No hay dogmatismo en la condena a la intolerancia, sino la leve piedad  con que miran el pasado los espíritus libres. Y también una pluralidad pirandeliana de finales abiertos.  

Pero como  les dije al principio a mí me es muy querida, cercana, aunque sea hoy cuando la conozca,  y lo es porque mi encuentro con sus textos fue La Poesía ya que  en sus ensayos poéticos y sus antologías recreó  a ese grupo  de poetas geniales del 50 en Barcelona  de los que tanto aprendimos  (Yo recuerdo todavía con escalofrío el último recital de Gil de Biedma en la Residencia de Estudiantes de Madrid – su estudiada despedida pública trufada de sarcasmo , también el último de Goytisolo en la Madrasa de Granada; cierro los ojos y veo a Carlos Barral deambulando por el Senado. Riera fue su antóloga y además fue su amiga.-  “La Escuela de Barcelona”, “Partidarios de la Felicidad” nos acerca a esos  escritores de culto.

Y como este encuentro es de escritoras acabaré recordando que es recopiladora  de una antología de poetas  catalanas y autora de un diario de su segundo embarazo – nueva Oriana Falacci,  con resultado inverso y positivo Piensa que las mujeres deberíamos revindicar la maternidad. Que la maternidad debería ser vista con gozo

Tenemos ante nosotros a una mujer del siglo XXI, intelectual, profesional, estudiosa, libre,  “glamourosa”, irónica,  creadora y también mujer en el más hondo y solidario sentido  Con ustedes, para hacernos felices esta tarde, una partidaria de la felicidad:  Carme Riera”

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Calixthe Beyala: “En África se considera que una mujer es bella a partir de los 45 años”

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El paso del tiempo y la edad, considerada en Occidente como una degradación y una derrota, es uno de los temas que Calixthe Beyala aborda en sus últimas obras literarias. Un proceso de envejecimiento vivido de forma muy diferente en el reflejo de los escaparates europeos o en el polvo, el calor, el desgarro de la presencia de la vida y la muerte de África.

Nacida en Camerún, con un tono ronco lleno de matices, Calixthe transmite fuerza. Y brillo. Tanto presidiendo una mesa dentro una camisa roja mientras pronuncia “mujer africana, soy”, como cuando antes de maquillarse fuma y revuelve una taza de té buscando inspiración. Toda potencia del cruce de identidades: desde sus raíces al reconocimiento y aceptación de su “parte Europea”.

Beyala está considerada como una de las principales escritoras africanas francófonas y como tal ejerce una marcada influencia. “Escribo en francés, pero ni la estructura, ni la sonoridad son realmente francesas. Hay una clara influencia de la tradición oral africana. En mis obras hay mucho ruido, alboroto, sabores, colores y olores”. Un lenguaje que incorpora algunos términos de las lenguas vernáculas de su tierra, más de 350, enriqueciéndose así. “De la misma manera que el castellano se vuelve más rico con el contacto con la literatura de América Latina”.

Tiempo

Beyala que habitualmente reside en París cree que es injusta la presión que sufren las mujeres con el paso del tiempo. Cuando “estamos en nuestro apogeo y podemos dar lo mejor de nosotras mismas, tanto en el terreno personal como profesional, se nos quiere convertir en invisibles”. En África, afirma, sucede “todo lo contrario, mientras eres joven nadie te tiene demasiado en cuenta. Es a partir de los 45 o los 50 años cuando se considera que una mujer es realmente bella porque el tiempo ha hecho su obra”.

Así la belleza adquiere el poso de la sabiduría, unida al respeto y la experiencia. Y genera deseo. Un deseo no platónico. Salvo en las zonas de mayor influencia del cristianismo y el Islam todavía hay influencia de la tradición matriarcal que ofrece mucha libertad a estas mujeres experimentadas. Lo que, en algunos grupos, les permite eligir su compañero sexual, que no tiene porque ser su marido, o tener varios amantes jóvenes que pueden convertirse incluso en “concubinos” fijos. “No se habla de ello, pero se acepta socialmente”.

Una infancia que le hizo rebelde

Nacida en Douala (Camerún) en 1961, tuvo una infancia dura, marcada por las tragedias familiares, a la sombra de una mujer fuerte, su abuela, que nunca le permitió que los temores la dominasen.

Esta energía se convirtió en rebeldía frente a la sociedad. “El llamarme Calixthe, un nombre que habitualmente es de hombre, me permitió entrar en un liceo orientado a las ciencias”, explica. “Logré aprobar el examen de admisión, pero no lo habrían reconocido de saber que era una chica”. Incluso intentaron convencerla de que “se cambiase a un instituto femenino, en el que podría estudiar algo de literatura pero sobre todo ciencias domésticas”. De esta forma se acostumbró a ser la única mujer en un mundo de hombres. “Tuve que pelear mucho”.

A los 16 años dejó Camerún y emigró a París, donde reside actualmente. Desde el principio no lo tuvo fácil en el mundo literario. “Hace 25 años, cuando envié mi primer manuscrito se interesaron por él cuatro editores, pensando de nuevo que era un hombre, pero al verme casi se desmayan”. En ese momento el hecho de ser mujer, de origen africano y además, reconoce sin pudor, “guapa”, hizo que su vida “se convirtiera en un auténtico infierno”. Se sintió acosada y lo tuvo que pagar “muy caro en la vida personal”. Sufrió el ser objeto de fantasías morbosas “de origen colonial sobre la mujer negra y su sumisión sexual al hombre blanco”.

Buena conocedora de España -vivió en Málaga en los años 80- cada vez que vuelve se siente sorprendida por “la rapidez con la que cambia la sociedad y lo dinámica que es”. Es un lugar “vivo”, mientras que considera que Francia, su patria de adopción, sufre un excesivo inmovilismo con una elite que añora el pasado. “Se habla mucho, pero nadie quiere cambiar nada. Incluso a los de fuera de París, por ejemplo, un escritor que venga del sur se le mira por encima del hombro”.

Una parte del año la sigue pasando en su país de origen para no perder el contacto con sus compatriotas, donde se ha convertido en referencia, sobre todo para las jóvenes que quieren seguir los estudios y sufren una presión muy fuerte de la familia. Beyala es también conocida por su lucha a favor de los derechos de las minorías en Francia. Así, entre otros movimientos, lideró las manifestaciones para lograr que hubiera algún presentador africano en la televisión francesa. “Algo simbólico, pero importante” porque de nuevo volvemos al tema de las referencias, de los modelos positivos. “Sin visibilidad desapareces. Eso crea confusión y rabia”.

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Desde 1987 no ha dejado de escribir y cuenta con veinte novelas traducidas en el mundo entero entre las que destacan “Los honores perdidos” (1997), “África en el corazón” (1998), y “Mujer desnuda, mujer negra” (2004). Ha obtenido prestigiosos galardones como El Gran Premio de la Academia Francesa y del África Negra. Ha recibido asimismo del gobierno francés la distinción de Caballero de la Artes y las Letras. Un reconocimiento a que tanta batalla “ha merecido la pena”.

Beyala, que también ha sido autora de diversos guiones, está próxima a dar el salto a la dirección. “Ya esta todo dispuesto y podré comenzar mi proyecto a principios de noviembre”. Se trata de una película documental que rodará entre París, Nueva York, Bélgica y Camerún. En el abordará la historia de Africa a través de la música del camerunés más universal: Manu Divango.

Fuente: Aloa Comunicación

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