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Entrevista con Xenia Dyakonova

Entrevista realizada por Aloa Comunicación

Licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Barcelona. Es autora de dos poemarios en ruso, Moya zhizn’ bez menya (Mi vida sin mí, 2003) y Kanikuly (Vacaciones, 2007) y ganadora del premio de poesía joven Novye imena (Los nuevos nombres) (2003). Es traductora de la novela El Monje Negro de Chéjov al catalán y cotraductora de Catálogo de novedades cómicas de Lev Rubinstein al castellano, en colaboración con José Mateo. También ha colaborado como crítica literaria con el diario Avui. Actualmente vive en Barcelona e imparte clases en la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés

Elvira Xenia3[1]

Xenia Dyakonova y Elvira Navarro

Entrevista

Licenciada en teoría de la Literatura y Literatura Comparada, ¿ayuda tener esa base formal, esa formación, a la hora de escribir o no necesariamente?

A mí más bien me impedía escribir. Estoy de acuerdo con un chiste de los americanos que viene a decir “No dejes que la escuela impida tu educación”. En mi caso siempre he intentado educarme a mí misma leyendo lo que me gustaba sobre todo o hablando con gente que me pudiera aportar cosas y no ir a las clases de la universidad, que me parecían lo más opuesto a la poesía. En mi caso estaba leyendo y escribiendo en contra del programa oficial de los estudios. Más bien la carrera la he hecho por el título.

 

A raíz de este encuentro internacional de escritoras, cómo definirías la situación de las mujeres en función del género en la literatura.

Creo personalmente que estamos en un momento bueno. Nos hacen mucho caso y ahora mismo creo que una mujer no tiene ningún inconveniente a la hora de darse a conocer como escritora ni a la hora de ganar el mismo prestigio que un escritor. Creo que estamos evolucionando bien y que cada vez tenemos más lectores y sí sigue así, sería fantástico.

 

¿Cómo fue tu llegada a Barcelona desde Rusia, desde San Petersburgo?

Llegué con mi familia, con mis padres, porque mi padre que es profesor de matemáticas buscaba trabajo en el extranjero. Le dieron una beca en la universidad de Barcelona y mi madre y yo vinimos con él. Vimos que nos gustaba vivir aquí, que nos entusiasmaba el modo de vida, los idiomas y la cultura y decidimos quedarnos.

 

¿Con cuántos años?

Yo tenía 13 ó 14 años. De hecho hubo una época en la que estuvimos yendo y viniendo entre Rusia y Barcelona.

 

En tus dos primeros poemarios regresas a Rusia. ¿Por qué?

Los poemarios que tengo se publicaron en Rusia principalmente porque están escritos en ruso. Y la lengua marca mucho la vida de la obras. Yo siempre escribo en mi lengua, porque me siento mucho más a gusto en mi lengua materna, a pesar de que no tenga ningún problema ni con el castellano, ni con el catalán.

En cuanto a temática hay un poco de todo. Hay referencias a mi infancia en Rusia y mi adolescencia en Barcelona.

 

Así que tu obra no está todavía traducida al castellano

No. Sí que he ido traduciendo alguna selección de poemas al castellano para alguna revista. De hecho en el futuro me gustaría traducirme más al castellano y al catalán para que me puedan leer mis amigos y ampliar horizontes.

 

¿Así que tú misma estás realizando esa labor?

Sí, exacto. Me autotraduzco a mí misma porque creo que no se lo confiaría a nadie y también es mucho más divertido. Así te reinventas. Todos los poemas te los puedes reinventar a la hora de traducirlos y de hecho me gusta hacer traducciones tramposas. Si en un poema ruso ponía por ejemplo la batalla de Austerlitz, la batalla de los rusos, en castellano pongo la batalle del Ebro o algo así.

 

Conviertes de esa forma una tarea un tanto ardua en algo más ameno…

En cualquier caso para que un poema funcione desde tan lejos lo tienes que reinventar, lo tienes que recrear. Y si lo recreas todo, por qué no también los lugares geográficos.

 

Poesía, en principio género minoritario. ¿Por qué lo elegiste?

Desde pequeña mis padres y mis abuelos me leían mucha poesía. De hecho desde que tenía 6 ó 7 años me iba a dormir y no me leían un cuento como es habitual en las familias, sino que me leían poemas. Yo a veces no entendía nada pero igualmente me fascinaba la musicalidad, la melodía de los poemas. Y a partir de ahí empecé a leerlos y escribirlos. Y de momento no me atrevo a escribir nada que no sea poesía.

He ido haciendo una poesía clara, transparente, que la pueda entender más o menos cualquiera. No hace falta ser un erudito ni lector asiduo de poesía sino que cualquier persona puede entender mi obra.

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